sábado, 26 de marzo de 2011

Just a brain

Sólo un cerebro,
sin emociones ni éxtasis, sin canciones, sin cuerpo ni contemplaciones, sin argumentos, sin promesas, sin valentía, sin compañia, sin un objetivo mas que el de quererlo todo sabiendo que eso no es la felicidad en sí sino un estado de desesperación. Me faltan decisiones, me falta movilidad, me falta vida y suavidad, se fueron las sensaciones, sólo puedo acceder a pensar. Mi cuerpo tiembla, mi alma se desvanece, mi mente en el mismo lugar de siempre hasta que se desprende, mi cuerpo ya no es mío, sólo existe, no lo puedo llegar a reconocer, podría ser cualquiera entre tantos, nunca supe en realidad cómo soy. Mis emociones se hunden, se mezclan, se multiplican y restan, son un gran remolino de humo, rebajadas con vodka y algo más. Sólo puedo observar un vacío espiritual y a la vez una totalidad plena, no soy nada, soy todo, soy algo que piensa pero no vive, una realidad hecha fantasía. Aunque quiero que lo sea, todo no es perfecto, pero una palabra puede hacer horrible a todo, hasta a mí, me puede cambiar la cara, me puedo llegar a odiar por un momento, puede desmentir todas las alegrías que tuve, puede hacerme desear rasguñarme con furia todo mi ser y explotar. Ya no hay más palabras, ni deseos, no conozco los colores ni el fuego, sólo esperar a volver a sentir, a ser alguien con todas las letras. Mi cuerpo por un lado, mis emociones por el otro, mi espíritu no sé dónde, mis valores por la borda y acá con mis pensamientos, los únicos que no me abandonan, con los únicos en paz por el momento, porque es lo que soy desde que tengo memoria hasta este mismo y instante del ahora, un pensamiento infinito. Todo pasa pero estoy ausente, desaparecí indefinidamente, inevitablemente tengo que cumplir el deber es pensar, soy sólo un cerebro en este momento, lo único que queda de mí, algo parecido a una máquina pero peor porque soy humana. Todo lo demás tal como están las cosas me parece ilusorio sin remedio. Aunque que espero que no por mucho tiempo.